El Proyecto Manhattan
Todo el mundo tiene un plan hasta que le meten un puño en la jeta.
- Mike Tyson
"Todo hombre normal debe sentirse tentado, a veces, a escupirse en las manos, izar la bandera negra y comenzar a
cortar jetas."
- H.L. Mencken
Cuando vivía en Bogotá me enamoré de una chica encantadora, dulce, introvertida - o eso creíamos todos - que resultó
ser otra cosa. Resumida: una sociópata - narcisista encubierta, en la jerga clínica - con doble vida de prostituta y
(sorpresa de nadie) múltiples ETS que jamás le reveló a ninguno.
225.637 mensajes de WhatsApp. 394 conversaciones. Más de 150 hombres en simultáneo durante nuestra relación - sin
contar los que borró. No, no sos disléxico. 150+. Esa no es una mujer. Es una operación logística con forma de
mujer.
Maria Camila Osorio Sepúlveda no es cualquier prostituta. No es la del oficio visible, la que cobra y se va. Es la
otra especie - la que se disfraza de novia.
Al parecer en el octavo día Dios, en su sabiduría inescrutable, creó esa especie particular de puta que oculta lo
que es: quien, como una serpiente esperando en la hierba, seduce a su presa y le inyecta su veneno - una serpiente
con colmillos anestésicos: su presa no siente la mordida ni el daño que su veneno va causando por dentro hasta mucho
después. Y creo que, como las cucarachas que sobreviven a una explosión nuclear, esa especie siempre existirá.
Pero al menos cuando vemos una serpiente podemos pintarla de rojo. Y con su camuflaje arruinado, otros podrían tener
una oportunidad de verla deslizándose a través de la hierba antes de que se acerquen demasiado.
De eso se trató el "proyecto". No fui el primero en caer en su juego, pero quizás sea el último.
Esa telenovela roza el realismo mágico, pero más bien es un género que ella misma inventó: el putismo mágico. En ese mundo absurdo, yo fui su novio, que se creía especial. Que tenía opciones. Y eligió a la que, a la primera
semana de relación, le mandó "estaba mejor contigo" a las 11:59 de la noche de camino a la cama de otro.
Una vez le dije que si quería podía dejar una queja con mi vigilante. Ella respondió: "Con él no porque él ya cree
que soy prostituta y no le daré más motivos jajajajaja." Me reí. Era un chiste. Al fin de esa telenovela, por fin
entendí que no lo fue. En realidad, Fernando también se quedó boca abierta (aclaro: NO como ella se queda boca
abierta).
Qué hijueputa vergüenza tan demoledora.
¿Cómo procesa uno semejante cosa? Cada quien a su manera. Unos lloran. Otros beben. En Colombia, otros putean. Los
más devotos rezan. Yo hice lo que haría cualquier ingeniero con un exceso catastrófico de información: construí un
sistema para organizarla.
Pero eso ya es historia antigua y ya no estoy en ese lugar oscuro en el que estaba cuando este proyecto estaba
activo. Si este archivo va a vivir para siempre en el internet - una mezcla ecléctica entre advertencia para otros
hombres, caso de estudio psicológico y cultural, chisme entretenido, y arte - tocaba limpiar lo que quedó a medio
hacer e intentar que fuera un poco más divertido y un poco menos rabioso. Tampoco voy a negar que joderla para
siempre es uno de los objetivos de diseño. Esa parte nunca va a dejar de ser satisfactoria.
Pero resulta que trabajo con inteligencia artificial. Andaba diseñando un agente de IA más "escéptico" - uno que
detectara cuando alguien intenta manipularlo. Y un día se me ocurrió que tenía sentado ahí el dataset perfecto para
entrenarlo - un corpus enorme, complejo, multilingüe, con los patrones de manipulación más sofisticados que un
psicólogo forense pudiera soñar - y del cual yo tenía más contexto e intuición que cualquier otro ser humano vivo.
El proyecto de hobby perfecto: construir un agente de IA que fuera mitad Freud, mitad Sherlock Holmes. Los
resultados me volaron la cabeza. La IA encontró patrones que ningún humano habría encontrado a mano.
Al ver su potencial, y porque eso se trata de la querida Maria Camila Osorio Sepulveda, tambien decidi agregarle
mitad Genghis Khan. Y sí, sé que eso da tres mitades, pero así estuvo la matemática hasta que Opus 4.5 llegó al
mundo y las cuentas empezaron a cuadrar.
No tiene sentimientos, nunca se cansa, y - crucialmente - no es capaz cometer la estupidez de enamorarse de su
objeto de estudio. Aprende y sigue mejorar su funcionamiento con el tiempo. Y lo mejor: puede actualizar el sitio
sola. La más sagrada de las tareas - funar a una puta - sin que yo tenga que levantar un dedo.
Su sistema de análisis forense - el que transcribió miles de audios, tradujo cientos de miles de mensajes, perfiló
cientos de hombres, y catalogó los instantes de descaro más surrealistas - ese sistema también analizó mi historia.
Y lo hizo mejor de lo que yo pude hacerlo.