Santiago, la primera Rana advertida
"...no es como alguien vaya a querer algo serio con ella ahora. [risita]"
— Santiago Orozco, en una llamada con Gabriel
"Por encima de todo, no te mientas a ti mismo. El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira
llega a un punto en que ya no puede distinguir la verdad ni dentro ni fuera de sí, y así pierde todo respeto por
sí mismo y por los demás."
— Fiódor Dostoievski, Los Hermanos Karamázov
Después de que la mandé a la mierda (preguntále a ella cómo fue, a ver qué tanto la mentirosa se ha "reformado"), envié el mismo mensaje de advertencia acompañado de pruebas a unos 35 de sus contactos masculinos, aquellos que
tampoco eran puteros. Santiago me llamó. Conversamos. Me dijo algo al efecto de: "Ahora que advertiste a todo el mundo, no es como alguien vaya a querer algo serio con ella jajaja"
El man se rió. Literal. Se rió como quien afirma algo tan evidente que no
amerita debate: por supuesto ningún hombre que se respete elegiría tener algo
serio con una prostituta documentada, una sucia cuyo patrón de mentiras y manipulación ya es de dominio público. Un
patrón comprobado por semejante montaña de evidencia y un patrón tan extremo que otros Colombianos reaccionaron con puro asombro.
Realmente ya no queda nada que litigar. No ha habido una sola pareja o pretendiente a la que no le haya mentido
y manipulado a un nivel impresionante. Ni uno solo. Como lo dice la IA:
Su tasa de fidelidad es cero.
Su tasa de traición es cien.
Asi que esa risita de Santi sí fue merecida. Frente semejante recolectora de leche vencida,
¿quién hijueputa quisiera ser el pendejo de las flores?
No les culpo si pensaron que eso fue pregunta retórica. En un mundo sensato lo seria. Pero en el mundo del putismo mágico, resulta que sí hay respuesta, y el güevón se llama:
Santiago Orozco
- el Principe de los Simps
(Conste que yo también fui el pendejo de las flores - la diferencia es que a mí nadie me mandó un archivo de
225,637 mensajes avisándome.)
La tragedia de Santiago Orozco empezó con paciencia. La verdad le tocó duro: 52 días esperó hasta que la querida
Maria Camila aceptó una de sus propuestas salir en una cita. Durante su espera, 3 otros hombres la hicieron match
en Bumble y lograron cuadrar una cita con ella - pues, 3 los que sabemos.
(evidentemente, su seguridad operacional tenía margen de mejora - pero estaba muy
lejos de ser ingenua: los mínimo quinientos números bloqueados implican que habían cientos
de chats borrados que, lamentablemente, seguirán siendo un misterio perdido en el tiempo...)
Santi estuvo en su quinta semana de espera cuando los 3 la conocimos: yo, David, y Alex. Claro, solo eramos las nuevas adiciones al ganado: Roma no se hizo en un día.
La IA me informa que David y Alex tuvieron que esperar 19 y 17 días respectivamente — pero ninguno de los dos
estaba en Bogotá cuando hicieron match. Supongo que yo tuve suerte y la perra estaba en celo cuando nos
cruzamos? Espera... 'suerte' definitivamente NO es la palabra correcta.
Del 12 al 17 de enero, la IA reconstruyó 6 noches
consecutivas con al menos 4 hombres diferentes — incluyendo Dan, el veterano
del ganado que ella había contagiado de herpes hace unos 7 meses, y un contacto eliminado cuya existencia infirió.
6 noches, 3 hombres confirmados, 1 contacto fantasma, 0 noches sola. Si la logística impresiona más que la
moral, es porque la logística ES la moral.
Da pesar sus pobres clientes como Cruz y Francisco que intentaron convertir a la puta en novia, sin nunca darse
cuenta de que pagaban entrada VIP a un parque sin cerca - o más bien: pagaban Evian por agua del Tunjuelito.
Pero me estoy desviando — que es exactamente lo que ella hacía cada vez que Santi le proponía una cita.
De todos modos, el día tan anticipado por fin llegó, y al quincuagésimo tercer día, Santi y Camila comieron
pizza. Esa misma noche:
3 de febrero del 2024
01:27 Camila → Santiago Orozco:
"Me la pasé muy bien Santi, gracias."
02:32 Camila → Gabriel:
"Gabriel, creo que me gustas mucho."
02:35 Camila → David F.:
"Deberías ser ese peluche." (Le envía foto acostada con un muñeco.)
Tres de los cuatro hombres contactados en 68 minutos.
Que nos lleva a:
La crueldad del friendzone
la aritmética lamentable de Santiago Orozco
8 encuentros en persona en 243 días
22+ cancelaciones, excusas y ghosteos
11 despliegues de "no me odies"
2 encuentros sexuales
1 vez que prefirió jugar consola
0 respuestas a su despedida final
La misma semana que la mandé a la mierda y su ganado se le vino abajo, docenas de manes en shock y asqueados
bombardeándola con mensajes de "WTF?", Santicito percibió una semilla de una oportunidad pa' escapar de la
friendzone en la que ella le había encarcelado. Con su ganado en llamas, al menos aquellos que sí le
gustábamos de verdad y compartíamos - "compartíamos" siendo la palabra clave - esa cuca gratis...
Será que al fin le llegó al güevón... su momento??
Es decir: en la misma llamada que expresó su sorpresa descubrir que su princesita perfecta por la que había
suspirado desde lejos en realidad era una culisuelta inmunda, el güevón ya tenía Táctica y Estrategia de
Benedetti sonando en loop en esa cabecita ilusionada.
El chiste absurdo de la trama es que hablamos de una piroba que repartía cuca como volantes. O sea, no
estamos hablando de una vieja normal que manda a un man a la friendzone porque le gusta otro. En el
paradigma operacional de esta culisuelta, se culiaba a todos y hacía lo posible por mantener las mentiras
organizadas en su cabeza. Nunca le tocó elegir, lo cual hace que el hecho de que friendzoneara a Santi, y
que él fuera literalmente el único man que friendzoneó, sea aún más diciente
(berraco? chistoso?).
Aunque no compense su horror, resulta que el putismo mágico también tiene su encanto: el chiste tiene remate. Si yo hubiera escrito el final, no me habría atrevido a tanto:
la puta de leyenda terminó con el único man que friendzoneó. Ni García Márquez.
Aquí nuestro compromiso es con la verdad, así que antes de pasarle el mic a la IA, déjenme hacer una pequeña
corrección a algo que pude haber tergiversado antes. Creo que esto es probablemente más representativo de la
realidad. Una realidad que Santicito es su primer pretendiente de la historia conscientemente elegir:
Dostoievski lo advirtió. Santiago se rió.
Y ahí sigue.